Sexo con tiempo
Página Principal  ·  Historia  ·  Calendario  ·  Contáctenos  ·  Boletín  ·  Política de Privacidad  ·  Donaciones

Taller para Parejas

Artículos de interés


Sexo con tiempo

Según algunas estadísticas, las relaciones sexuales de las parejas casadas duran en promedio once minutos.

El placer sexual en la pareja se consigue mayormente, no aprendiendo y practicando técnicas eróticas complicadas, sino dedicándole tiempo. Tiempo para conocerse como individuos; tiempo para comunicarse en todas las áreas de su relación, lo que le permite tener una mayor intimidad emocional; tiempo para entender que como hombres y mujeres tenemos unas diferencias sicológicas que nos hacen pensar y reaccionar de manera diferente; tiempo para conocer como funcionamos sexualmente y lo que nos gusta y nos disgusta a cada uno; tiempo para que nuestras relaciones sexuales sean activas, espontáneas y con abandono; tiempo para preparar el encuentro sexual.

La entrega sexual es la donación del cuerpo y el alma, para no solo unir nuestros cuerpos, sino también nuestras partes divinas y en el proceso crear la presencia de Dios entre nosotros.

Lo más importante no es necesariamente el acto sexual en si, sino lo que sucede antes y después de el. La mujer normalmente deseara hacer el amor con su marido en la medida en que el tenga otros detalles con ella, tales como: ayudar con los niños, hacerle un cumplido, ayudar en la casa, etc.

El hombre y la mujer ven el sexo de manera diferente. Para el hombre el acto sexual se centra en la penetración. A la mujer, sin embargo, le gusta tener momentos de entrega con su esposo sin necesidad de ser penetrada y disfrutarlo con él. El hombre no necesita mucha estimulación para excitarse y poder tener un orgasmo. La mujer, por el contrario, muchas veces necesita de hasta 20 minutos de estimulación para poder llegar al climax.

Esa diferencia es una de las razones por las cuales durante la entrega sexual en vez de enfocarnos en el climax, es necesario enfocarse en el disfrute del compañero. En la medida que incorporamos al sexo la caricia dirigida al disfrute del compañero o la compañera, este se vuelve la forma más completa de comunicación entre los esposos.

Esas mismas estadísticas de las que hablabamos, dicen sin embargo, que los casados disfrutan más del sexo que los solteros. Los seres humanos somos más que un cuerpo. Cuando integramos a la entrega sexual el afecto, el amor, la ternura y ese acto sexual se vuelve la consecuencia de una intimidad emocional, de un acercamiento de almas entre los esposos, entonces es mucho más satisfactorio porque se vuelve divino. Entonces Dios está entre nosotros.

En el taller de Renovación Conyugal tenemos una charla llamada Entrega Sexual donde regalamos las herramientas para una vida sexual mucho más plena.